Navegantes

rio negro smallDespués de una hora de viaje por la autopista Medellín, cuando la carretera asfaltada se desvía hacia Tobia, aparecen los campesinos de la región del Gualivá. Caminan con paso lento y en sus hombros, los frutos de esta tierra prodigiosa parecen adquirir un tono romántico.

Ellos, seguidos por una fila india de mulas, cargadas con caña panelera, nos acompañan hasta el parque principal del caserío de Tobia. Allí, el trotecillo del campesino se diluye rápidamente entre la multitud de compradores. La algarabía del Día de Mercado del domingo también impregna las tiendas con olor a cebada y anís. Y, precisamente, en una de ellas, tejemos una diversión extrema con los navegantes de tobia

Se trata del rafting en Rionegro, que por cierto, es el mejor afluente que tiene Cundinamarca para la práctica de este deporte extremo.

Y comienza la acción En el puente de asfalto que conecta a Tobia con el municipio de La Peña, Jorge Alirio Cifuentes, armado con un chaleco salvavidas, un casco y un remo, infla dos botes de plástico y cuando termina los deja flotar en la orilla del afluente.

Desde la proa, como un verdadero capitán de navío, da las instrucciones a los novatos del rafting. Mientras enseña los comandos básicos y algunos trucos para salir bien librados de las aguas turbulentas del río, otros tres miembros de su equipo cabalgan en sus kayacs de colores verdes y azules el primer tramo del recorrido.

Los kayaquistas esperan a que los botes lleguen al rápido conocido como El sí, un lugar donde las embarcaciones se levantan al ritmo de las olas y luego, quedan sepultadas durante algunos segundos en el fondo de arena negra.

No sucede nada peligroso y continúa la navegación entre remolinos y corrientes densas y caprichosas. Una hora después, la explosión de adrenalina pura alcanza el clímax en el sitio llamado El Gato, por el apodo de Fabián Alvarez, uno de los mejores kayaquistas del país.

El es el del kayac verde, el que vigila nuestro recorrido, el que se roba nuestra admiración cuando ejecuta exquisitas maniobras en el rápido que lleva su nombre y que conoce de memoria, él es el navegante más extraordinario del Rionegro... una inspiración para los que aún no han probado este placer que se diluye en agua.

 

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